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Bolívar Montero alcalde de Biblián dejará el cargo tras ejercerlo 25 años

Bolivar MonteroSe va porque dice que necesita cambiar de vida. Se va convencido de que si postulaba nuevamente a la Alcaldía de Biblián, el triunfo hubiera sido suyo, como ya lo fue, desde 1992, en cinco elecciones seccionales consecutivas, en una de ellas, inclusive  sin contendor, pues su fama era tal que ya nadie quiso apuntarse para perder.
Bolívar Montero Zea, no se va por cansancio, asegura, sino porque siente que ya es hora de cambiar de actividad para servir desde otra arista al pueblo que no ha dejado de confiar en él y que en multitud le acompañó el día que realizó la rendición de cuentas de su último periodo (2009-2014).
Su paso por el municipio lo divide en dos periodos: 1975-1978, cuando siendo concejal, en  la dictadura del General Guillermo Rodríguez Lara, fue designado Presidente Municipal, por el Gobernador del Cañar, Coronel Guillermo Hidalgo Vela, quien, a pesar de haber tenido un candidato propio, prefirió a Montero porque el pueblo se lo pidió.
Hace más de 20 años se afilió al PSC, sector que promovía su participación política hasta antes de su debilitamiento. Su quinta elección fue patrocinada por el Partido Sociedad Patriótica. Los movimientos políticos Suma, Alianza País y CREO, también le habrían propuesto auspiciar su candidatura a la reelección en los últimos comicios.
Un cuarto de siglo suman los períodos que este alcalde de 72 años, nacido en la parroquia Nazón en un entorno campesino; permaneció en la institución  viendo crecer a la ciudad que, según relata, hace más de 20 años era bonita, pero sumamente pequeña, tenía apenas tres calles cortas.
En 1975 el presupuesto del Municipio de Biblián era de 150.000 sucres, gracias a las gestiones de Montero se incrementó a 300.000. De entre las obras ejecutadas en ese entonces enumera la ampliación y apertura de vías, trabajos con los cuales se inició la ampliación del perímetro urbano.
Actualmente, el presupuesto institucional sobrepasa los 6 millones de dólares, cantidad que proviene de los aportes del Estado, de créditos y de ingresos propios como del impuesto por contribución de  mejoras que desde el 2005 se empezó a cobrar, por exigencia de la Contraloría.
“Antes no se recuperaba la inversión en las obras porque las mismas se ejecutaban por administración directa y con el aporte de la comunidad con mano de obra o terrenos para abrir carreteras”, dice la autoridad.
Montero comenta que en los 22 años que lleva como alcalde jamás sintió la férrea oposición de los concejales; aunque sí hubo algunas voces disonantes que no fueron suficientes para evitar o paralizar la ejecución de las obras.
El Alcalde de Biblián cree que su éxito se debe principalmente a la afinidad que tiene con los campesinos.  “Atiendo a toda la gente, nunca he marginado a nadie. En los municipios pequeños  la gente de la ciudad casi no pide, deja que el municipio planifique; los que piden son la gente de las comunidades, por eso cambié el horario y empecé a atender desde las siete de la mañana, para hacer que los campesinos no pierdan el día de trabajo”, manifiesta.
Ahora que la gente sabe que se va del municipio, ha venido a despedirse, algunos incluso, según comenta,  le expresan: “No sabemos si el que viene hará o no hará la obra, mejor deja haciendo vos”; a lo que él dice explicarles el proceso de transición.  En su despacho resalta a la vista la falta de decoración y mobiliario, pero él tiene una justificación: “La gente del campo se siente intimidada ante el lujo”.
Bolívar Montero no habla de estrés, ni se queja de problemas de salud, un único inconveniente lo tiene en su rodilla izquierda por un accidente que sufrió hace 10 años, cuando le invitaron a jugar un partido de básquet en una cancha que había ido a inaugurar, en la escuela de las Madres Oblatas.
Aunque considera que es difícil planificar el futuro personal y que es mejor buscar el espacio por donde transitar, dice que se dedicará a la ganadería y procurará ejercer su profesión de abogado, así como su pasión por las letras. El Alcalde nunca se casó, pero tiene dos hijas que viven en Guayaquil, así como 20 ahijados. (DCC)

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